SOBRE MÍ

SOBRE MÍ

Si has llegado hasta aquí es porque tenemos varias cosas en común y esto me encanta. Primero, nos interesa sentirnos bien y con energía para darlo todo en esta vida. Segundo, tanto tú como yo somos I AM BIO. A no ser que seas un robot, eres VIDA y solo por estar respirando ahora mismo deberíamos estar haciendo una fiesta.

Mi nombre es Cristina, soy de Mallorca (España), y en 2015 creé este proyecto para compartir mi visión sobre la alimentación y estilo de vida. Empecé compartiendo recetas con mi familia y creedme, no fue fácil porque me costó mucho abrirme en este universo paralelo que es Internet, aunque me lo conozca de pe a pa.

Soy comunicadora audiovisual y periodista de profesión. Y una loca de Internet y de las redes sociales. Toqué por primera vez un teclado de ordenador a los cinco años, cuando mi madre me acompañó una tarde al despacho de mi padre en su concesionario. Desde entonces, pasamos la mayoría de tardes domingo de nuestras vidas en los despachos navegando por lo que antes entendíamos que era Internet. ¡Ni mis profesores de entonces tenían un aparato así en casa!

Por eso mi hobby siempre ha sido la información, las teclas (las de piano, también), leer a través de una pantalla (ojo, leo papel también pero solo en libros :)), comunicarme, leer a personas y ser seguidora de todos los blogs del mundo y de aquellos que expresan y comparten su conocimiento.

Otra cosa que compartimos es que tenemos una pasión. Todos tenemos una. Tú también. Aunque sea la jardinería o las alfombras o los pájaros. Algo que tanto tú como yo podemos estar hablando durante horas, y leer sobre ello días y la eternidad nos suena a poco si se trata de aprender y compartir lo que nos gusta.

He trabajado escribiendo sobre política y de políticos (cosa que he disfrutado como una niña pequeña) economía y turismo. Estas cosas tan importantes que se me daban bien pero que eran muy poco mías. En mis textos sólo había rastros de la presión de mis yemas de los dedos pero nada mío, nada que saliera de dentro. Mientras, pasaba el poco tiempo que tenía pensando cuál sería mi pasión, o si mi pasión era realmente escribir sobre señores importantes y serios. Y me lo preguntaba mientras cocinaba, leía toneladas de libros sobre alimentación, sembraba un huerto ecológico, acudía a cientos de miles de cursos de cocina, leía blogs de estilo de vida y seguía a personas inspiradoras. Poco a poco, empecé a notar que en muy muy petit comité, a mi alrededor, mis seres más queridos me empezaban a preguntar cosas, recetas, tips para sentirse más ligeros. Les sorprendían mis desayunos, mis comidas y todos estos ingredientes ‘raros’ que utilizaba con total normalidad.

Y por ellos nació I AM BIO, con la intención de aportar mi granito de arena a mis familiares, con recetas de mis desayunos y alguna ensalada primaveral.

De lo que pasó en 2016 hay tres responsables: la insistencia de Carlos para que siguiera compartiendo lo que yo todavía no sabía que era mi pasión; Óscar, un cámara de televisión que yendo a grabar un reportaje me soltó un speech que me cambió la visión de la vida y el paso del tiempo (creo que nunca sabrá realmente lo que hizo por mí); y Marian, mi amiga y su monstruo llamado cáncer que se quiso instalar en su sangre y pasamos seis meses luchando cada santo día.

Por eso decidí dejar mis trabajos fijos y rechazar propuestas interesantes para dar un giro radical. Porque somos vida y hay que vivirla. Dejamos España y nos fuimos a vivir a Londres, Reino Unido. Allí empecé a estudiar Biomedicina y Nutrición Natural, y allí, y más que nunca, continué con este espacio tan bonito para promover un estilo de vida saludable, para cargaros de autoestima, para recordaros que la vida es una (que quizás hay otras, pero vayamos a vivir esta a tope no?), y para animaros a que no tengáis prejuicios sobre nadie ni sobre nada, incluida la alimentación. Que Mama Tierra es lo mejor que tenemos y nos provee de miles de opciones para alimentarnos sin hacer daño a nadie.

Gracias por leerme, VIDA.

 

MI RELACIÓN CON LA COMIDA

Si en mi tiempo libre me dedicaba a buscar alternativas (libros, cursos de cocina, cambios en mi alimentación, mundo ecológico) es por la relación que he tenido con la comida hasta hace poco. Una relación de amor y de odio. Desde que tengo uso de razón, pequeñísima en casa de mis tías que me hacían comer por los codos, he intentado saber qué me meto en la boca y cómo me va a sentar. Cuando mis tías me hacían cenas (seguro que riquísimas, ahora que lo pienso) y me hacían comérmelo todo no podía sentir más que asco y entonces me negaba a comer. Quería ser yo quien decidiera qué entra y qué no en mi cuerpo.

A esto se le sumaron las nauseas mañaneras y vómitos sin sentido durante la mayoría de mis años en primaria y secundaria. Había algo que, quizás mezclado con nervios, me sentaba fatal pero no sabía ni tenía cómo saber qué era. Mi familia materna viene de familia lechera y aunque tuve la mejor leche del mundo de pequeña, al pasar a la “comercial” me empezó a sentar como una patada en el cucu. Pero ahí todavía no sabía que yo tenía todo el poder para decidir.

En algún momento de la vida mi madre introdujo en casa la cocina vegetariana y macrobiótica y qué cambio! Dejamos, paulatinamente, de consumir lácteos y cosas refinadas y carne y el cambio en la energía y autoestima se fue notando.

Sin embargo, mi estómago seguía cerrado en ocasiones de nervios y podía pasarme semanas sin comer nada (literalmente, solo beber agua). No me fiaba de lo que comía, creía que me iba a sentar mal porque casi todo me provocaba dolor de barriga.

Con ayuda terapéutica (gracias Issa!) dejé de temer a la comida y dejé de tener nervios y empecé a disfrutar la vida de verdad. Poder salir a cenar sin un sedante o primeram en el bolsillo! Por el camino también descubrí que, efectivamente, soy intolerante a la leche y que tengo los dos genes de la celiaquía, por lo que no puedo tomar nada que contenga gluten.

Mi relación con la comida pasó a ser de AMOR puro, pero un amor prudente, de estos de haberlo pasado mal y de querer ir con cuidado. Un amor que me haría conocer de dónde viene lo que como, de rechazar productos empaquetados y artificiales, de dejar de lado los conservantes, las etiquetas donde no soy capaz de pronunciar los ingredientes, el azúcar, la leche y todo lo tratado científicamente. Así es como empecé a consumir, en la medida de lo posible, alimentos ecológicos, locales, cercanos, sembrados al aire libre.

Y así me empecé a sentir yo, libre, con conocimientos, sabiendo qué sí y qué no, sabiendo en qué cantidad, sin prejuicios, sin hacer daño a nadie, sabiendo que PUEDO DECIDIR y que siendo así de libre voy a ser mucho más feliz.

 

MI FILOSOFÍA (COMIDA Y ESTILO DE VIDA)

No me gustan las etiquetas y por eso no voy a poner ninguna sobre mí. Pero sí que te diré cómo es lo que como: local, basado en frutas, verduras, legumbres, algunos cereales y granos, ecológico, cocinado lentamente o crudo, con mucho color y mucha vida, o resultante de animales que viven en total libertad (como es el caso de los huevos).

Si algo puedo transmitirte en estas páginas es que no tengas prejuicios respecto a la comida, que seas valiente (lo eres, pero hay que ponerlo en práctica), que te atrevas a probar desayunos diferentes a lo que tomas siempre, que introduzcas más variedad de verduras y frutas en tu día a día, más color, más verde, que reduzcas los alimentos que proceden de animales, los estimulantes y los refinados porque tenemos muchísimas más opciones y cada cuál más sabrosa. Que optes siempre por productos ecológicos y lo más locales posibles.

Ya no se trata de contar calorías, de comer productos light, de demonizar las grasas saturadas, de ayunar y luego atiborrarse, de los puntos, de todas estas dietas que te restringen. En mi experiencia, cuanto más amplio sea el abanico de tu despensa, más alta tendrás la autoestima. Cuanto más te produzcas tú las comidas, más alta tendrás la autoestima. Cuanto más compres cosas que salen de la tierra, local y ecológico, más alta tendrás la autoestima. Porque te estarás queriendo en cada decisión que tomes. Y eso se nota por fuera y por dentro.

Por último, te animo a que practiques deporte al menos dos veces a la semana o cualquier práctica milenaria como el Yoga. Que dejes de fumar si no lo has hecho ya y que no bebas alcohol (en esto soy muy radical). Si estás bien contigo misma y te quieres así como eres, ¿qué necesidad hay de beber algo que modificará tu comportamiento y matará para siempre partes de tu cuerpo? (Siempre digo que si el alcohol es capaz de cambiar tu comportamiento y acciones, ¡¡qué no hará un zumo o batido verde lleno de cosas buenas y vivas!!)

Si consigo algo de eso aunque sea por un solo día, entonces mi dedicación habrá tenido su razón de ser.

 

 

Me encanta el feedback y me encantaría leerte. Si me quieres escribir, para cualquier cosa, por favor, hazlo! Puedes enviarme un email a cris@iambio.es o rellenar este formulario 🙂 🙂