Desayuno: el mejor pudding de chía

Desayuno: el mejor pudding de chía

Chía, trigo sarraceno, quinoa, mijo, lino,… ¡Qué de nombres raros! Con lo fácil que era desayunar un vaso de leche de vaca, unas galletas o un café con tostadas. Y con lo mal que nos caía todo esto…

El pudding de chía es el desayuno perfecto que me preparo cuando estoy ocupada y no tengo mucho tiempo. Normalmente lo preparo la noche anterior, en cuestión de segundos, añadiendo unas cinco o seis cucharadas soperas de semillas chía en un recipiente. A continuación le añado varios granos de trigo sarraceno, que no tiene gluten y que también se expande al entrar en remojo. Así, tanto la chía como el trigo sarraceno se expanden durante la noche (hasta 12 veces su tamaño, en el caso de la chía) y forman una textura gelatinosa riquísima y saciante.

Puedes remojarlas con agua, aunque no tendrá mucho sabor. Por todo el mundo las remojan con leche de coco, aunque mi preferida para mezclar la chía sea la leche de arroz. Rellenamos el recipiente que contiene las semillas y el trigo sarraceno con la bebida vegetal que queramos y a reposar hasta la mañana siguiente. Si te gusta fresquito, déjalo reposando en la nevera.

Por la mañana lo único que tendrás que hacer es añadir los toppings que más te gusten. Mis preferidos son los frutos rojos (los compro congelados y se van descongelando cuando los voy mezclando con el pudding) y el plátano. Además, añado coco rallado, sésamo, lino, almendra molida, o lo que tengo a mano. ¡Incluso podría añadir quinoa cocida, o mijo o arroz si lo tengo en la nevera y se me va a perder!

Tiempo elaboración: menos de 5 minutos

Ingredientes:

  • Semillas chía
  • Trigo sarraceno en grano entero
  • Leche vegetal (coco o arroz) sin azúcar añadido
  • Frutos rojos congelados o frescos
  • Un plátano
  • Opcional: coco rallado, semillas de lino, sésamo, almendra picada u otro fruto seco.
  • Importante: que todos los ingredientes sean ecológicos.

Pasos a seguir:

  1. 5 o 6 cucharadas soperas de chía en un vaso o recipiente de similar capacidad. También lo podéis hacer a ojo, llenando un tercio del recipiente de chía.
  2. Añadimos varios granos de trigo sarraceno (una cucharada sopera)
  3. Cubrimos la chía y el trigo sarraceno con leche vegetal hasta arriba del todo del vaso o recipiente.
  4. Dejamos reposar unas horas o hasta el día siguiente, el el frigorífico o fuera.
  5. Por la mañana, o al cabo de unas horas, cuando ya se ha creado la masa gelatinosa, añadimos los toppings: frutos rojos, plátano y otras semillas.
  6. Aunque quede muy bonito sin mezclarlo, lo suyo es con la cuchara con la que vamos a comernos esta delicia ir mezclando para que cada grano de chía tenga un poco de los toppings.

Truquitos:

  • La cantidad de cucharadas a meter en el recipiente depende de cómo nos guste de gelatinoso. Cuantas más pongamos, más compacto encontraremos el pudding el día siguiente. Es cuestión de probar. Normalmente pongo semillas hasta la mitad del recipiente y luego le añado el líquido hasta arriba del todo. Si te gusta más clarito, menos cucharadas!
  • No recomiendo comerlas de noche. En mi caso, me aportan energía y en varias ocasiones me ha costado dormir después.
  • Es un desayuno perfecto para la primavera-verano, aunque no mi favorito en invierno cuando necesito empezar el día calentando el cuerpo (con porridge, por ejemplo).

Por qué chía: Son pequeñas piezas mágicas. También llamadas superfoods. Tienen mucha fibra, lo que nos deja satisfechos por horas, mucho omega-3 y ácidos grasos, calcio, proteína y hierro.

Otros usos de las semillas: si vas a comprar las semillas chía sólo para esta receta y te da miedo que te sobren y se queden en un cajón… NO! Cada día se pueden usar, espolvoreándolas en cualquier otro desayuno, en batidos, en un yogurt, en ensaladas o purés. ¡Yo ya no puedo vivir sin ver puntitos negros por todo!

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